Por: Fernando Calamari.

28 de diciembre. Día de los Inocentes.

El origen de esta conmemoración se dio con un hecho histórico trágico en el cual se asesinaron a niños por cuestiones políticas. Esta matanza fue citada en la Biblia por el apóstol Mateo, quién en el capítulo 2, versículos 16-18, describió estos crímenes de la siguiente manera:

“Entre tanto Herodes, al ver que los Magos lo habían engañado, se enojó muchísimo y mandó matar a todos los niños menores de dos años que habían nacido en Belén y sus alrededores, de acuerdo con los datos que le habían proporcionado los Magos. Entonces se vio realizado lo que anunció el profeta Jeremías: En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos. Es Raquel que no quiere consolarse porque llora a sus hijos muertos”.

Aquí se explica como el rey judío Herodes, monarca de Judea -dominada por los romanos-, dio la orden de la masacre. En aquella época se había dado el nacimiento de Jesús y por este motivo los reyes Magos Baltasar, Gaspar y Melchor habían llegado desde tierras lejanas del oriente para saludar y rendir tributo al recién nacido, el cual era considerado por las profecías judías como el mesías que gobernaría a este pueblo y a otras naciones. Pero Herodes no estaba dispuesto a ceder su poder ante el futuro rey y ordenó asesinar a las víctimas referidas en el pasaje bíblico creyendo que entre ellas se encontraría el Cristo. La aparición en un sueño de un ángel que alertó a José hizo que este junto con María y el niño abandonaran Belén y se refugiaron en Egipto, salvando así sus vidas.

La obra del artista italiano que ilustra este artículo expresa  con dramatismo no solo la crueldad de los soldados asesinos que luchan contra mujeres desarmadas y ultiman a niños sino también la desesperación y la defensa con “uñas y dientes” de las madres que exponen sus propias vidas para proteger a sus hijos.

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Masacre de los Inocentes, Daniele da Volterra, 1557.

El significado de esta celebración se relaciona con el hecho de que por la ambición -en este caso política-, el ser humano es capaz de matar a personas que no están involucradas en la avidez y codicia del criminal.

Sin embargo, esta tragedia se recuerda con una curiosa forma: realizar bromas livianas denominadas “inocentes”, como por ejemplo dar noticias falsas para que las personas las  creyeran, atar los cordones de las zapatillas, reemplazar azúcar con sal o viceversa, enviar a alguien a hacer algún mandado equivocado, cambiar el horario o la fecha, hacer falsas llamadas o mensajes y un largo etcétera casi inimaginable e ingenioso. Al finalizar estas bromas se le dice a la víctima “que la inocencia te valga”. La cuestión de fondo de estas actitudes graciosas es manifestar la ausencia de maldad u otras actitudes negativas contra el prójimo así como también expresar el aprecio y respecto de la condición humana al que se le hace el acto humorístico.

Pero más allá de las situaciones de risa, a lo largo del tiempo innumerables personas inocentes perecieron por ambiciones políticas, económicas y religiosas. Por ejemplo las cruzadas, el genocidio armenio, el holocausto judío, los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, los atentados terroristas y los ataques de países “de primer mundo” a la población civil en Palestina y Siria.

En nuestro país también sucedieron terribles matanzas, pudiéndose mencionar la conquista del desierto y las víctimas del terrorismo de estado de la dictadura cívica-militar de 1976. En forma silenciosa muchos inocentes perecieron, por ejemplo los enfermos de cáncer ocasionado por las fumigaciones con glifosato en campos linderos al barrio Ituzaingó Anexo en la ciudad de Córdoba.

Otra maneras de matar a inocentes es la desnutrición y la ausencia de tratamientos para enfermedades curables -tal los casos de diarrea infantil y adicciones-, muchas de ellas resultantes de modelos económicos que excluyen a las mayorías y los condenan a sobrevivir en la marginalidad y vulnerabilidad social. Dentro de esto último se deben incluir a los expulsados del sistema que pasan a conformar multitudes de personas sin trabajo o explotadas sin ningún derecho laboral, con la consecuente degradación del tejido social.

También se hacen callar a las víctimas inocentes por diferentes motivos a través de la invisibilización que hacen los medios de comunicaciones que están al servicio de una ideología y del mercantilismo de la palabra, siendo estos cómplices de los victimarios. En estos días festivos de la navidad se ven a muchos pseudo comunicadores sociales mezclar con total contradicción e hipocresía los buenos augurios de paz y felicidad con el incumplimiento voluntario y sistemático del octavo mandamiento de la religión que dicen profesar.

La inocencia también es pisoteada en el caso de los femicidios o sin que suceda necesariamente el exterminio de la víctima, así ocurre con motivo de la violencia de género y de los abusos sexuales.

Por otra parte, la naturaleza también es blanco inocente del accionar humano, el cual realiza daños irreversibles con consecuencias catastróficas al ambiente y a la sociedad: así sucede con la deforestación que forma parte del calentamiento global. En este caso, nuestro país tiene una de las más altas tasas de tala de árboles en el mundo.

A pesar de esta indefensión, muchas víctimas y sus familiares lograron organizarse para defenderse y buscar evitar que otras personas perezcan, incluso con ayuda de estados nacionales y organismos internacionales. En estos aspectos Argentina es ejemplo en el mundo ya que dio origen a diversas organizaciones: Ni una Menos, Paren de Fumigar, Fábricas recuperadas, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, entre otros casos.

Una cuestión de mucha trascendencia y gravedad con respecto a los inocentes es el caso de la dirigente del movimiento social Túpac Amaru y adherida al partido político Frente para la Victoria, Milagro Sala. Ella se convirtió en la primera presa política de la democracia argentina recuperada en 1983. Esta mujer india, negra y pobre está detenida desde enero de 2016 “por peligro a que se fugue” pero sin ninguna prueba en su contra de las infinitas acusaciones mediáticas mercenarias y de “opinólogos” que la califican de ladrona de fondos públicos. El juicio en su contra después de casi un año de detención es por una causa menor que consiste en un escrache al entonces senador Gerardo Morales, actual gobernador de Jujuy, pero en el cual ella no estuvo presente, según las pruebas aportadas en dicha instancia judicial.

Diversos reclamos de liberación y de apoyo a Sala fueron manifestados por personalidades y organizaciones del mundo, por ejemplo el Papa Francisco, el premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, Organismos de Derechos Humanos nacionales, la ONU, la OEA, la CELAC, el Parlasur, la Unión Europea, Amnistía Internacional, Human Right Watch y representantes diplomáticos de países.

Esto se enmarca en un clima medieval que se respira en la provincia norteña donde el fanatismo arrasa con los derechos de la Constitución Argentina que establece la presunción de inocencia y la separación de poderes. Ejemplo de esta barbarie es el intento de hacer un plebiscito popular para establecer la inocencia o culpabilidad de la dirigente, como si la justicia dependiera de lo que piensan las mayorías y no de los hechos comprobables.

Triste y patético es el papel de una buena parte del partido político de alcance nacional y que gobierna ese estado provincial que surgió en defensa de las luchas sociales de los desposeídos y en contra del autoritarismo de las elites expoliadoras y fraudulentas para convertirse en instrumento y socio del orden conservador  neoliberal que actúa como un tsunami que arrasa los derechos sociales de la clases bajas y medias, por ejemplo el trabajo y la alimentación digna.

No menos grave aún fue que la máxima autoridad de país “cree” que la mujer es culpable, sin fundamentar su seguridad con pruebas y argumentos verificables. Ironías y contradicciones de la política argentina porque dicha figura mandataria está imputada por la justicia, lo que quiere decir que si se encontraron pruebas de que cometió delitos. Pero las diferentes condiciones sociales, políticas y raciales de ambas figuras -Sala y Macri-, condicionan sus respectivas situaciones judiciales y consideraciones mediáticas y de una gran parte de la sociedad.

La  cuestión de fondo en este caso es oprimir a los de abajo, a las personas que se oponen a los poderosos que son victimarios de los inocentes. Aquellos consideran que estos últimos solo deben aceptar con naturalidad las desigualdades de la sociedad que, obviamente, benefician a los opresores. Por eso, cualquiera de nosotros puede ser Milagro Sala.

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