Por Conrado Bocco

El Licenciado ingresó al aula. La edad consumada le alcanzó para ganar el silencio de los tiempos de antes, y se dirigió al auditorio de jóvenes con mirada más audaz que segura.

-Hola, ¿cómo están? Hoy para ustedes seré el Licenciado Carnevale. Sociólogo Interzionale y Filósofo de la Universidad de la Calle. Gracias por asistir a esta exposición de: “Dígalo sin mímica.”

Tomó un listón de madera por el extremo y lo convirtió en apuntador, de tamaño interminable para los tiempos del láser y comandos invisibles. Carraspeó.

-A veces me pregunto cosas muy básicas. Casi al nivel de “¿Ser o no ser?” o “¿de dónde venimos, y a dónde vamos?” Hoy, otra se me atravesó en el camino, que tampoco es, “¿El huevo o la gallina?”, sino: “¿Qué nos pasa?” –Un asistente proyectó la primera diapositiva-. Veamos aquí. Un posteo “periodístico” enardece a una parte de la comunidad embravecida al gatillo del título: “Los dirigente de Pirindul se la llevan en pala”.

El licenciado acomodó el tabaco, atusó el bigote, y continuó su reflexión al ritmo de pipa freudiana. Carnevale indicó pasar a la segunda diapositiva. Segunda diapositiva: Mesa larga, asador a espaldas de una multitud de hombres comiendo, riendo, y concentrados en un regordete con guitarra y otro más delgado con micrófono en  mano.

-En un rapto de lucidez, este grupo de amigos que vemos en la imagen, dictaminó en su 56vo Foro Mundial de Peñas de los Jueves: “Sea cuidadoso ante la primera impresión.” Cuando de lejos vemos un edificio construyéndose, parecería que hay un sujeto, común y silvestre, apretando botones de manera automática para que las grúas lo hagan todo. Pero nos acercamos y descubrimos la verdadera población de hormigas obreras, haciendo un poco todos los días. En Checheña, -Diapositiva 3: Gente. Seguramente chechenos-, la población organizó una fiesta y dictaminó como norma irrefutable: “Solo puede criticar a usted mismo.” Desde entonces los granos purulentos dejaron de cotizar en bolsa, haciendo que los bonos de Autocrítica se elevaran y gran parte del país resultó beneficiado.

Carnevale caminó hasta su escritorio y tomó un vaso de agua.

-Ahora bien, yo puedo entender algunas actitudes de grandes ciudades, tremendamente politizadas y atravesadas por fuertes cicatrices, pero miro a Pirindul y solo encuentro hombres y mujeres que por las mañanas se despiertan con el gorjeo del mismo gorrión. Si comparten un asado, seguro terminan primos lejanos. Así que… ¡A la unidad, Pirindulines!

Carnevale, se rascó la oreja. Luego, continuó con su puntero:

-Según estudios de laboratorios en Springfield, la tela filamentosa que se utiliza para la producción de colchones estaría muy emparentada con la que utilizaban los Sioux para la cobertura de sus chozas, sacada de cuero de caballo. -Diapositiva: Un indio en mula.- Fuimos a buscar al presidente de la multinacional más grande de colchones y solo concluyó improvisando una frase que nos dejó pensando. –Diapositiva: hombre calvo, de traje y corbata, con ojos de sorpresa-. “Eh, bueno… siendo así, supongo que al despertarnos lo primero que deberíamos hacer es bajarnos del caballo.”

El Licenciado desvió una comisura y se quedó interpelando al auditorio achinando los ojos. Continuó:

En Sri Lanka, un bebé que nació por vía natural, traía un mensaje con nueve meses de maduración. “Grite fuerte y será dueño del poder. Dialogue calmo y será dueño de la verdad.” –Diapositiva: Una partera con cara de sorpresa y ojos de lechuza noctámbula, mostraba una botella con el mensaje enrollado en su interior-. En Siberia, un presidente comunal decretó: “Somos una comuna. Seamos comunes. (Unámonos, que hace frío).”

En la diapositiva, un señor colorado con sombrero ushanka orejero, pies hundidos en la nieve y optimismo invencible en la mirada.

-¡Guauuu! Ese ruso sí que tiene agallas. Además de visión. Hoy preferimos descomunicarnos con nuevas formas de adiestramiento: redes sociales, chats, guatsap, guonwal- gesto de incredulidad. Un tufillo del norte entreabrió la puerta y un grupo de personas aprovecharon la oportunidad para retirarse-. Naves de cuyos vientres precipitan las aves negras del “todo está mal”, del que “todos son inútiles y ladrones”, y que “así nos vamos al bombo”. Desde que soy pequeño me siento en un país de batucada y ruidos legüeros.

Un sonido tajante cortó el silencio. El globo de chicle explotó en los pómulos de un estudiante.

-¿Qué pasa, que cuando tenemos sed pedimos un vaso de agua y nos quedamos viendo la mitad de arriba? La colonización del “Lo sé todo, pero no haga nada”, es decapitadora para el gateo de cualquier proyecto y, digámoslo literariamente, también oxida al entusiasmo. El tic de cara enojada, y el engorde del “Club del bufido”, es al menos agobiante. La sociedad de consumo, también llegó a nuestros pensamientos políticos y sociales. No paramos de alistarnos a las bajadas de líneas binarias. Somos de los blancos o de los negros, de los Conservadores recicladores o de las nuevas Corrientes limpiadoras. Por supuesto, somos buenos, y los otros, malos. Este hombre, cansado de titulaciones hizo lo siguiente –Diapositiva-. Se amputó ambas manos. Ni de derecha, ni de izquierda. Vivimos en una ciudad donde todos los días, cientos de personas se despiertan con la necesidad de escribir, leer, crear música, pintar un cuadro, y lo hacen estupendamente. Puedo asegurar que muchos de ellos desisten de trascender por temor a la “Máquina trituradora del qué dirán”. Son ellos, nuestros Picassos, Alfredo Alcón. Son las bandas Pirinduleras, los Soda Stereo, o Redonditos de Ricota, que sueñan con el puñado de seguidores, y trabajan duro en algún rincón sudoroso. ¿Qué nos está pasando, que quedarnos quietos es mejor a tropezarnos? ¿Qué nos está pasando, que ante la tormenta no cruzamos los vientos, cruzamos los dedos?

La puerta se abrió. Un grupo de no tan jóvenes huyó de la clase.

-Mediante un teclado, tiramos palabras a un ojo vacío –Diapositiva: Fondo de azulejos enmohecidos, lámpara colgante y desguarnecida con foco tipo lágrima, más un ramazón de flores marchitas como marco. En el centro, un inodoro con la palabra “Retrete-book”, escrita a lo largo de la tabla fracturada-, que como escusado succiona lo peor de nosotros. No sabemos adónde va, lo importante es que se vaya, y nos deje más livianos de porquerías. Es sentarse en la tribuna a denostar a propios jugadores –Enésima diapositiva: “Maravilla” López, crack de la cantera local, siendo abucheado por dos regordetes, choripán en mano. Huidizo, se metía en la manga con los ojos astillados de bronca-. Verá “Maravilla” López, cómo hace para convencer a sus hijos de que no anda por la vida calzando revolver y un cancán deformándole la nariz.

El aula quedaba vacía.

-Supongo que el vacío que la justicia oficial deja, es llenado con la justicia no oficial, en la que nos gusta estar a todos con cara de sheriff. Claro, tenemos un temperamento, y debes en cuando hay que salir a descarbonizarlo. Compartamos un café, y voy a demostrarles que concluiremos pensando lo mismo. Como ya dije, si nos ponemos a escarbar, hasta terminamos parientes. En definitiva, nuestros ADNs se deben al mismo barco, o al mismo mono. –Tomó del vaso de agua- ¿Alguna pregunta?

Solo dos personas en la sala. Un niño alzó su mano y gesticuló desde lejos.

-No, caballero. Disculpe. Este espacio es de “Dígalo sin mímica”.

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