Por: Iván Giordana.

El agua es un elemento fundacional y, en estas zonas en las que se aprovecha directa e intensamente el fruto de la madre tierra, se recibe a las lluvias con la misma alegría con la que se acoge al hijo pródigo. No obstante, como pasa en todos los ámbitos de la vida, el exceso –en este caso, de precipitaciones- es un verdadero trastorno y el hecho de que los cursos de agua agiganten su caudal, escapen de los cauces normales y ganen nuevos terrenos provoca una desesperación mayúscula en los habitantes del entorno que, entre angustias y peligros, aúnan sus esfuerzos para resguardar sus pertenencias y las fuentes de trabajo.

Las fotos que ilustran este texto, que posiblemente usted ya haya visto porque de la mano de las redes sociales lo privado es cada vez más público, corresponden a una inundación que sufrió la ciudad de Sunchales allá por el año 1977. El artículo del diario El Litoral que encontré habla de la normalización de la situación y es del 18 de marzo, de modo que todo esto sucedió a finales del verano.

Afortunadamente, el lamentable suceso no afectó al ejido completo sino sólo a una parte del poblado, más precisamente a la zona norte del trazado –iniciando la medición desde el Hospital Almícar Gorosito- y, como sucedió siempre, cuanto uno más se alejaba de la plaza principal, más alto era el nivel del agua.

Los vecinos que podían salir de sus casas se arremangaban los pantalones para cruzar descalzos las calles hechas ríos y, previo secado de sus pies con la toalla que llevaban al hombro, llegaban hasta el trabajo o la escuela. De regreso, se unían al resto de los afectados para hacer lo único que se podía: mantenerse alerta para enfrentar una posible crecida, preparar bolsas de arena, levantar muebles o simplemente esperar a que la ingrata visita decidiera retirarse. Esas eran las tareas para los adultos pues para los niños, que por su inocencia no magnificaban la gravedad del acontecimiento, que las manzanas se parecieran a una isla era una especie de fiesta, un parque acuático de ingreso irrestricto en el que podían jugar durante horas.

Por aquellos años, Sancor tenía la pista para su avión y el correspondiente hangar detrás de su planta de producción, paralela a las vías del ferrocarril. Como esa zona estaba completamente cubierta, las autoridades de la empresa decidieron poner a resguardo la aeronave. Para trasladarla hasta un sitio seguro y como la ruta 280S no era asfaltada ni lo suficientemente alta y valiente como para asomarse por encima del resplandeciente espejo movedizo, la colocaron sobre una plataforma y la cincharon con un tractor. El cruce del avión por entre los esteros urbanos puso en vilo a la comunidad porque si ya era una especie de atracción turística verlo surcar el cielo buscando pista, imagine usted encontrarlo pavoneándose por una calle como si fuera una cupé de colección o una reina consagrada.

Lo cierto es que, como usted podrá notar, el curioso salvataje atrajo a grandes y chicos que no desaprovecharon la oportunidad de posar para la foto que hoy, renacida, los muestra tan pequeños a los niños y tan jóvenes a los mayores que cuesta identificarlos; por esa razón, amigo lector, porque a esta altura de nuestra relación tengo la confianza suficiente como para pedirle un favor, le solicito que si se reconoce o reconoce a alguna de las personas que aparecen en las fotografías, deje un mensaje aquí abajo, le comparta estas líneas o incluso se anime a ampliar lo poco que le conté porque yo ubico a mi papá con mi hermana detrás del ala izquierda del avión, a Neber con mi hermano sobre sus hombros y, en la otra imagen, a Adriana y Moni con las piernas en remojo y a Chelo y a Damián con sus bicicletas, pero no logro identificar a nadie más porque, como usted sabrá, yo en el ´77 no había nacido.

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1 Comentario

  1. Yo vivía a una cuadra sobre Tucumán y recuerdo q jugábamos también con caio Cipolatti Sonia Cipolatti José Manzo Cristina Manzo Damián Fiorito y todos los q nombras en el artículo todo el barrio. También esa época repartía diarios y recuerdo cruzar las calles con el agua q me tapaba las ruedas de la bici. Qué manera de cinchar !!!!