Por: Roxana Lusso.

Hoy sábado  4 de noviembre, es la Fiesta Patronal de la ciudad de Sunchales, en honor a San Carlos Borromeo, el Santo Patrono de San Juan Pablo II y muy ligado a la vida del Pontífice polaco. Aquí la historia de San Carlos, Patrono de catequistas y seminaristas.

Nació el 2 de octubre de 1538 en Italia. Era de familia muy rica, hijo del conde Gilberto Borromeo y Margarita de Médicis. Su hermano mayor, a quien correspondía la mayor parte de la herencia, murió repentinamente al caer de un caballo. Consideró la muerte de su hermano como un aviso enviado por el cielo, para estar preparado porque el día menos pensado llega Dios por medio de la muerte a pedirnos cuentas.

Su tío, el cardenal de Médicis había sido elegido Papa en el cónclave de 1559, a raíz de la muerte de Pablo IV. En ese año obtuvo el grado de doctor en derecho civil y derecho canónico.

A principio de 1560, el nuevo Papa Pío IV hizo a su sobrino cardenal diácono y, el 8 de febrero, lo nombró administrador de la sede vacante de Milán. “Es hombre de hechos y no de palabras” se diría de él. Se mostró fiel al pensamiento del Pontífice.

Era muy amante del saber y lo promovió mucho entre el clero, para lo que fundó en el Vaticano, con el objeto de instruir y deleitar a la corte pontificia, una academia literaria compuesta de clérigos y laicos.

Al morir su padre, renunció a sus derechos en favor de su tío Julio y se ordenó sacerdote en 1563.

Cuando se hallaba en el cumplimiento del oficio, fue convocado a Roma para asistir a Pío IV en su lecho de muerte. El nuevo Papa Pío V, pidió a San Carlos que se quedase algún tiempo en Roma para desempeñar los oficios que su predecesor le había confiado, pero aprovechó la oportunidad para pedir al Papa que lo dejase partir y Pío V lo despidió con su bendición.

San Carlos llegó a Milán y empezó a trabajar en la reforma de su diócesis. Dedicaba la mayor parte a las obras de caridad y se oponía a la ostentación y al lujo.

Vendió la vajilla de plata y otros objetos preciosos y otorgó la suma obtenida de la venta íntegramente a socorrer a las familias necesitadas.

San Carlos aplicó las medidas necesarias para la reforma del clero y del pueblo. Ordenó que se atendiese especialmente a la instrucción cristiana de los niños. Fundó las “escuelas dominicales”.

Su tarea principal consistió en formar un clero virtuoso y bien preparado. Para ello, fundó seminarios para formar sacerdotes y redactó sus reglamentos.

San Carlos se consagró enteramente al cuidado de los enfermos. Agotó literalmente sus recursos para ayudar a los necesitados y contrajo grandes deudas. Llegó al extremo de transformar en vestidos para los pobres, los toldos y doseles de colores que solían colgarse desde el palacio episcopal hasta la catedral, durante las procesiones. Se colocó a los enfermos en las casas vacías de las afueras de la ciudad y se erigieron altares en las en las calles para que los enfermos pudiesen asistir a misa desde las ventanas. Pero el arzobispo no se contentó con orar, hacer penitencia, organizar y distribuir, sino que asistió personalmente a los enfermos, a los moribundos y acudió en socorro de los necesitados.

Su escudo llevaba una sola palabra: humildad.  Siendo noble, vivía cerca del pueblo, privándose de lujos. Fue llamado “padre de los pobres

Para con los necesitados era supremamente comprensivo. Para con sus colaboradores era muy amigable y atento, pero exigente.

San Carlos Borromeo tomó muy en serio la frase de Jesús: “Quien ahorra su vida, la pierde, pero el que gasta su vida por Mí, la ganará”.

Se dedicó plenamente a la tarea emprendida por la Contrarreforma: promovió cambios en los libros litúrgicos y la música religiosa (él mismo tocaba el laúd y el violoncelo como aficionado).

La vida de San Carlos Borromeo corrió grave peligro cuando la orden religiosa de los Humiliati, que poseía muchos monasterios, tierras y miembros corrompidos, intentaron desprestigiarlo para que el Papa anulase las disposiciones del Santo. Al no conseguir su cometido, tres priores de la orden armaron un complot para matarlo.

Jerónimo Donati, sacerdote de la orden, aceptó asesinarlo por 20 monedas de oro, y le disparó cuando se encontraba orando en la capilla de su casa, pero la bala sólo tocó la ropa y el manto del Cardenal.

En el año de 1584, enfermó gravemente. El 29 de octubre, partió de regreso a Milán, donde llegó el día de los fieles difuntos. Una vez en el lecho, pidió los últimos sacramentos “inmediatamente”.

Al principio de la noche del 3 al 4 de noviembre, murió apaciblemente a los 46 años de edad. San Carlos fue oficialmente canonizado por Paulo V el 1 de noviembre de 1610, quien fijó su festividad para el 4 de noviembre.

San Carlos Borromeo y San Juan Pablo II

Aunque vivieron en épocas diferentes, los dos están unidos al tener historias parecidas que el mismo San Juan Pablo II resaltó en una audiencia del 04 de noviembre de 1981.

La primera similitud está en el nombre. “Karol” Wojtila en español es “Carlos”, nombre con el cual San Juan Pablo II fue bautizado.

He aquí el papel que San Carlos realiza en mi vida y en la vida de todos los que llevan su nombre”, destacó.

La segunda similitud está en una pistola. Así como se buscó acabar con la vida del Arzobispo de Milán, el Papa enfatizó que el atentado de bala que sufrió en mayo de 1981 le había permitido “mirar la vida de modo nuevo: esta vida, cuyo comienzo está unido a la memoria de mis padres y simultáneamente al misterio del bautismo y al nombre de San Carlos Borromeo”, señaló.

El tercer parecido está en los Concilios. San Carlos Borromeo participó en el Concilio de Trento y San Juan Pablo II hizo lo mismo en el Vaticano II.

Por último está el amor a los pobres y los enfermos. Juan Pablo II es recordado por visitar a los más necesitados y Borromeo no dudó en asistir personalmente a los afectados por la peste.

Se dice que San Carlos Borromeo fue tan querido que en Milán casi nadie durmió la noche que él agonizaba y Juan Pablo II mantuvo en oración al mundo antes de morir.

Mirando mi vida en la perspectiva del bautismo, mirándola a través del ejemplo de San Carlos Borromeo, doy las gracias a todos los que hoy, en todo el período pasado, y continuamente, también ahora, me sostienen con la oración y a veces incluso con grandes sacrificios personales”,  dijo aquel entonces el Santo Polaco.

Parroquia San Carlos Borromeo – Sunchales

 “La historia de la Parroquia de Sunchales es un poco oscura en cuanto a fechas se refiere. Por lo que se ve, la primera misa de la que se tiene constancia se celebró el 8 de diciembre de 1888 por un sacerdote llamado Remigio Carnevale, traído de ex profeso. Fue oficiada en la casita que existía en el lugar ocupado actualmente por el edificio de la Comuna y que pertenecía a la familia de Cesaris”; tal, lo expresado por el órgano de prensa “La Cruzada”. Los vecinos más antiguos y sobre todo la familia de Ventura Cardoso -nombrado Juez de Paz-, cuentan que se oficia en realidad en la casa de esta autoridad por el sacerdote Remigio Carnevale, traído expresamente de Paraná. Una casa cercana, ya que no son muchas las viviendas edificadas y todas en el radio cercano a la plaza y al ferrocarril. Posteriormente la casa de José de Cesaris se usó como templo provisorio; emplazada en el lugar que se adquiere en 1934 para construir el edificio de la Comuna, hoy Municipalidad de Sunchales.

Con respecto al nombre con que se lo bautizó “San Carlos Borromeo”, no hay precisiones de quién ni cuándo o motivos que llevaron a ello. No se ha encontrado documentación que lo respalde. En este sentido agradezco el aporte de Chela Lamberti al respecto.

El templo comenzó con su construcción en el año 1894 impulsada por el Padre Cayetano Montemurri y finalizó en el año 1896, en la esquina de Avenida Belgrano y 25 de Mayo. Primero se construyó una estructura que carecía de torres:

En 1906 se realizó una de ellas, la que está ubicada a la derecha de su frente, estando el Padre Serafín Michelini como encargado de la Parroquia.

 “Pero la arquitectura actual llegará de la mano del Padre Antonio Preitti y las dos naves que le dan espacio mayor a ambos lados corresponden a las mejoras encardas por el Padre Marcos Tacca”, cita textual de la Revista de los 125 años de la llegada de la Fe a Sunchales (2013).

Este sacerdote también se encargó del aspecto interior del templo. Dice La Cruzada: “Pila bautismal y puerta cancel: Se ha colocado en nuestra iglesia una hermosa y elegante pila bautismal, toda de mármol de carrara, comprada a la casa Manganelli de Sunchales. Con ello creemos haber satisfecho una justo y legítima aspiración de muchos católicos de esta parroquia. Está en construcción una puerta cancel que será colocada en nuestra iglesia. Con ella ganará mucho el aspecto interior del templo, poniéndose a tono con otras iglesias de gran importancia.”

En 1971 se remodeló el Presbiterio. El altar anterior, de madera muy antigua y deteriorada, se derribó y se construyó otro ubicado más adelante. Este reemplazo fue realizado por el Padre Idelso Re, porque el sacerdote debía dar misa mirando a los feligreses, antes se hacía de espaldas.

También se extrajo el púlpito que actualmente parte se encuentra en el Museo Municipal.

En el año 2000 comienza a funcionar el reloj de la torre por la reparación de los alumnos de la Escuela Técnica Nº 279.

En 2011 llega a Sunchales el Padre Raúl Massini quien continuó con los trabajos de mejora. Presentado el proyecto al Obispado para su aprobación y según consta en la Revista de los 125 años de la llegada de la Fe a Sunchales, se comenzaron las tareas que se pueden apreciar en fotografías adjuntas.

Por Ordenanza Municipal del 14/05/2013 Nº 2296 dispone la incorporación del Templo Parroquial “San Carlos Borromeo” al Patrimonio Cultural de Sunchales, en consideración de su destacada historia y sus valores sociales y arquitectónicos que lo distinguen entre los edificios de la ciudad.

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