Por: Roxana Lusso.

Este artículo fue motivado por alumnos de 3° grado de la Escuela N° 379 “Florentino Ameghino” donde el año pasado se contactaron conmigo y plantearon esta duda. Un agradecimiento especial a mi sobrino Lauti, quien concurre al establecimiento y les contó a sus compañeros que su tía era profe de Historia y los podía ayudar!!!! Y a las docentes que me convocaron y me siguen convocando para despejar algunas dudas sobre la historia de Sunchales.

Para empezar a analizar este tema, primero se definió el concepto de Fundación, según el Diccionario de la Real Academia Española sostiene: del latín “fundatio”:

  1. Acción y efecto de fundar.

  2. Principio, erección, establecimiento y origen de algo.

La fundación de ciudades fue una acción habitual en el pasado, especialmente llevada a cabo por aquellas misiones exploradoras que llegaban a territorios desconocidos, y para afirmarse les daban nombre a aquellos lugares donde se asentaban y también le aportaban habitantes.

Antes de la fundación de una ciudad se recorría la zona para comprobar que tuviera un río cerca con agua dulce para beber y que las tierras tuvieran pasto para los animales. También era importante que no se inundaran. Asimismo, se observaba si los pueblos originarios que vivían en la región eran amigables y pacíficos.

Se realizaba el Acto de fundación donde se plantaba el “rollo de la justicia”, un tronco que representaba la justicia y el castigo, en lo que sería el futuro centro de la ciudad.

Asimismo se firmaba un Acta de fundación, documento en el que se anotaban todos los datos referentes a la fundación y el nombre de los vecinos fundadores. El capitán fundador, el sacerdote y los testigos que asistían a la ceremonia firmaban el acta.

Se fijaban los límites de la ciudad y los lugares que correspondían a cada poblador. Los que estaban alrededor de la futura plaza eran para los edificios públicos y religiosos, así como a la casa del fundador, sus amigos y familiares.

La plaza mayor se ubicaba en el centro de la ciudad, o a la orilla de un río o del mar. También había casas de familias, la Iglesia y el Cabildo (gobierno de la ciudad).

Fuera de los límites de la ciudad se reservaban terrenos para el pastoreo de los animales y los cultivos.

La forma era de cuadrícula o “damero” con cuadrados casi perfectos, calles rectas y anchas.

La fundación de ciudades constituía la estrategia fundamental para cumplir el objetivo de controlar espacios grandes con los reducidos recursos humanos que se poseían.

Por su ubicación fundacional la Plaza constituía el corazón de la ciudad, dónde se producía una variada actividad vecinal, que se adaptaba a las diversas circunstancias: juego de cañas, espacio para un alarde militar, o un cabildo abierto, un lugar para las ceremonias de las principales festividades religiosas, y de vez en cuando eran el marco para los castigados por la ley.

El mismo día de la fundación se formaba al Cabildo, es decir al gobierno de la ciudad, cuyos funcionarios eran designados por primera y única vez por el fundador, dejándose constancia en un acta fundacional que se labraba. Al finalizar sus períodos aquellos funcionarios eran reemplazados por los elegidos entre los propios vecinos.

Fragmento del Acta de Fundación de Santa Fe:

(…) fundo y asiento y nombro esta ciudad de Santa Fe, en esta provincia de Calchaquíes y mocoretáes, por parecerme que en ella hay las partes y cosas que conviene para la perpetuación de la dicha ciudad de agua y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras y estancias para los vecinos y moradores de ella y repartirles, como su Majestad lo manda y asiéntola y puéblola con aditamento que a todas las veces que pareciere o se hallare otro asiento más conveniente y provechoso para la perpetuidad, lo pueda hacer de acuerdo y parecer del Cabildo y Justicia que en esta ciudad hubiere, como pareciere que al servicio de Dios y de su Majestad convenga; y porque su Majestad manda a los Gobernadores y Capitanes que así poblaren y fundaren nuevos pueblos y ciudades, les da poder y comisión para que puedan nombrar en su real nombre, Alcaldes y Regidores y para que tengan en justicia y buen gobierno y policía las tales ciudades o pueblos, así yo, en nombre de su Majestad y de dicho Señor Gobernador, nombro y señalo por alcalde a Juan Espinosa y a Ortuño de Arbildo y por Regidores a Benito de Morales Hernando de Salas y a Mateo Gil y a Domingo Ramirez y a Lázaro Beñalvo y a Juan Santa Cruz y así, en nombre de su Majestad v de dicho Señor Gobernador, les doy poder y facultad para que usen y ejerzan los dichos oficios de Alcalde v Regidores en aquellas casas y cosas convenientes a ellos tocantes (…)”

Luego se definió el término Colonización: Acción y efecto de colonizar (establecer colonia, fijar en un terreno la residencia de quienes lo cultivarán). Ocupación o población de un espacio (colonizado) por parte de un grupo (colonizador). Asentamiento de una población (colonos) en una zona deshabitada.

Los españoles iniciaron la conquista de América. El territorio americano estaba habitado desde hacía mucho tiempo por diversos grupos originarios, pero los españoles decidieron colonizarlo a través de las armas y la evangelización.

Y entonces…

¿Fundación o Colonización de Sunchales?

A partir de 1860 el gobierno provincial decidió iniciar la Colonización de Los Sunchales. Para esa fecha el Fuerte no tenía casi población y en pocos años finalizó sus actividades.

Primer intento de Colonización (Octubre – Noviembre 1867)

En 1867, el gobernador Nicasio Oroño comenzó su programa de Colonización en Los Sunchales. Se aumentaron las leguas, que de cuatro al comienzo, se pasó a veinte leguas, que debían mensurarse.
La mensura se encargó al agrimensor Ing. Cayetano Livi: “cien manzanas, de 100 varas cada una, divididas entre sí por calles de 20 varas de ancho, sirviendo el Fuerte como centro. Contiguoa al pueblo y para su servicio. Se hará por el mismo agrimensor la delineación y división de cien chacras de 20 cuadras cada una y dividida por calles de 30 varas de ancho”. Además se tenía que tener en cuenta el terreno cedido a la empresa del Ferrocarril Central Argentino.
El Poder Ejecutivo concedía terrenos en propiedad perpetua a las familias que pretendieran poblarlas. En Los Sunchales existían los derechos de los habitantes de poseer tierras gratuitas, por el tiempo que estaban, por ser descendientes de los primeros pobladores o familias de blandengues.
Los nuevos colonos debían construir una habitación, tipo rancho o de material, un pozo, plantar frutales, labrar la tierra y tener un corral de postas. Al no cumplirse con estos requisitos, perdían el derecho de posesión perpetua de la tierra. Las semillas, los arados, los bueyes y algunas herramientas, las debía proveer el Estado.
El 21 de octubre de 1867, se aprobó oficialmente la primera traza de la Colonia Los Sunchales.
En un primer momento, se trataron de tramitar algunos agricultores para la nueva colonia en La Esperanza, centro de mayor concentración de inmigrantes.
El 15 de enero de 1867, los primeros colonos llegaron a Los Sunchales, tierra de promesas, cedida gratuitamente por el Estado y con derecho a posesión perpetua.
A pesar de la buena disposición de Oroño por atender las necesidades de la colonia, la demora del expediente atrasaba el envío de los abastecimientos rurales. Los colonos, aburridos por la ociosidad y disgustados por la pérdida de tiempo, amenazaban con irse.
Hacia mediados de 1867, eran veinte los colonos establecidos en Los Sunchales, beneficiados por el Estado, sin contar los que trabajaban por sus propios medios.
Sin embargo, los constantes pedidos de herramientas, implementos y semillas, por parte de los Jueces de Paz a la provincia, no eran atendidos. Esto demostraba que las cosas en la colonia no marchaban muy bien, y tampoco en el gobierno, ya que Oroño tuvo que renunciar tras un levantamiento de la oposición.
Desorganizado el gobierno, se desorganizó la primera Colonización de Los Sunchales en noviembre de 1867.

Segundo intento de Colonización (1868-1872)


El Gobernador de Santa Fe, Mariano Cabal con la premisa de gobernar poblando encargó la colonización al empresario Carlos de Mot o de la Mot, de origen belga y noble. El 18 de mayo de 1868, se firmó el contrato de Colonización y el 16 de julio de ese año se  aprobó la segunda Colonización de Los Sunchales.
 La nueva colonia se estableció en el mismo espacio que la del intento anterior.

Después de firmado el contrato, Carlos de Mot se trasladó a Europa a buscar familias de agricultores. Después de un año, apareció con los primeros colonos, italianos, franceses, suizos, ingleses, españoles, alemanes y algunos belgas.
El gobierno, como primera medida, designó un Juez de Paz, Fermín Sosa.
Sin embargo, Carlos de Mot, como organizador técnico de la colonia, se preocupó más de los detalles que de las principales necesidades de la colonia. Se sintió el nuevo colonizador, dueño de casi un país, convirtiéndose en un noble señor, con súbditos que trabajarían para él.
En el pueblo, alrededor del fuerte, enclavado en el centro de la plaza, se habían levantado unos 178 ranchos para los colonos y los obreros; en las concesiones, unos 18 ranchos; o sea que la mayor parte de la gente vivía en el pueblo, dedicada a la huerta, al comercio o artesanías. Había poco entusiasmo agrícola.
Diversos factores influyeron para que, en Los Sunchales, la gente no se pusiera de acuerdo, prevaleciendo los factores étnicos, los idiomas, las costumbres y la falta de leyes adecuadas que rigieran la vida colonial, teniendo dificultades en las transacciones comerciales por la variedad de medidas de peso, superficie y valores. Todo esto sumado a la inexperiencia de De Mot, no podía dar los resultados que se esperaban.
El Juez de Paz, consideró que solamente la instrucción pública podía organizar la vida en la Colonia. Para ello habló con un poblador, Eugenio Meert, interesándolo en la apertura de una escuela. Logró el apoyo oficial del gobierno y consiguió abrir la escuela, nombrándolo preceptor en 1871.
Una escuela en una colonia constituía una novedad y un gran progreso. Funcionó todo el año 1871 y parte de 1872, ya que en marzo de ese año se produjo el éxodo de la colonia.
Las cosechas de 1871-1872 no habían rendido. El disgusto con la administración era general, porque se sufría escasez de todo.
La desorganización con que se había iniciado la empresa tuvo sus consecuencias y los pobladores nuevamente emprendieron rumbo hacia otras colonias.

Tercer intento de Colonización (1886)


Aunque generalmente se atribuye la repoblación de la colonia Sunchales a 
Carlos Christiani, la verdadera iniciativa provino de Guillermo Lehmann, uno de los empresarios colonizadores más activos de la provincia y fundador de varias colonias (entre ellas la de Rafaela). Christiani (médico de origen alemán y radicado en Santa Fe) se asoció a la empresa de Lehmann quien al ir liquidando cuentas le vendió a Christiani en 1883 las 20 leguas mensuradas por Livi, correspondiendo a Los Sunchales. 
En este período se estaban construyendo las instalaciones del Ferrocarril Central Argentino. Christiani, viendo las grandes perspectivas económicas de la línea férrea cruzando sus campos, emprendió la repoblación de Los Sunchales en el emplazamiento actual. Para ello se asoció a la empresa del agrimensor Carlos Steigleder, quien en 1884 había adquirido a Guillermo Lehmann una franja de tierra que comprendía todo el Fuerte de Los Sunchales y sus adyacentes. Sería el encargado de la mensura y trazado de la nueva colonia. 
Una vez terminada, viajó a Santa Fe llevando los planos de la nueva traza de Los Sunchales, tratando de conseguir de las autoridades provinciales, la aprobación correspondiente.
Carlos Steigleder no dominaba bien el castellano y el secretario que redactó la nota de solicitud se olvidó o no advirtió que la propuesta era Los Sunchales y omitió el artículo, en consecuencia quedó Sunchales solo.
El 19 de octubre de 1886, el Gobernador de Santa Fe, José Gálvez, aprobó la traza de la Colonia y Pueblo de Sunchales, iniciando así el definitivo y tercer intento de Colonización.
El plano original de Sunchales corresponde a un típico damero y consta de 120 cuadras:

En plano aparte aparece el trazado de la plaza con las cuatro manzanas centrales, donde se asignaban los sitios que ocuparían la Iglesia, los edificios públicos, la policía, los bancos y el colegio de monjas:

 

 

 

 

 

Hacia 1884, las primeras familias inmigrantes de origen italiano, en su mayoría y español, llegaban a explorar el terreno y comenzaron a edificar algunas casas en los lotes próximos a la estación del ferrocarril y frente a la plaza. A veces solos o con sus familias, se instalaron en estos pagos, dedicándose a las tareas rurales en su mayoría, adquiriendo parcelas de tierra para sembrar trigo o comprar caballos. Cuando comenzaban a obtener buenos resultados, intensificaban la producción o establecían comercios, como los de ramos generales y molinos harineros. En general, los inmigrantes venían a nuestro país porque en su lugar de origen, la superpoblación y el bajo nivel de vida, los obligaba a emigrar, a buscar nuevos horizontes, menos atractivos, pero más seguros.
El 23 de octubre de 1886, se nombró Juez de Paz a Ramón Casabella. También se organizó la primera Comisión de Fomento, el 30 de marzo de 1889, compuesta por tres miembros: Remigio Carnevale, primer sacerdote que ofició la misa en la nueva colonia; Miguel Sola, quien construyó el primer molino harinero a vapor; y Lorenzo Cecchini.
En 1887 se solicitó establecer una escuela, ya que había más de veinte niños en edad escolar, conforme a lo que determinaba la Ley de Educación Pública promulgada en 1886. La instalación se efectuó en 1888, designándose preceptor a Saturnino Marquínez.
En 1891, el Sr. Santiago Bonaudi se estableció en Sunchales y abrió una escuela particular con el nombre de “Instituto Ítalo Argentino”.
El 8 de diciembre de 1888, se celebró en Sunchales la primera misa, a cargo del padre Remigio Carnevale. Fue oficiada en la casa que existía en el lugar que actualmente ocupa el edificio de la Municipalidad.
El 19 de octubre de 1967 Sunchales celebró el 81° aniversario de su colonización, siendo declarada ciudad mediante la Ley N° 06360 (Decreto N° 7465/67).

Algunos datos sobre…


Carlos Christiani

Su nombre completo era Carlos Guillermo Ernesto Chrzescinski y tuvo 4 hijos, Rodolfo, Gustavo, Guillermina y Teresa.

Si bien él era el propietario de las tierras donde se erigió Sunchales, nunca vivió aquí, por eso nombra a Carlos Steigleder como su representante legal para la venta de terrenos de su propiedad:

El apellido verdadero apareció en los documentos cuando la Sociedad Italiana comprobó que el predio para la construcción del edificio fue vendido por sus herederos, quienes le dieron el poder a Rodolfo Brühll para la liquidación testamentaria. El terreno se lo había comprado a Carlos de Mot en Buenos Aires el 10 de agosto de 1875.

Su familia provenía de Cleve o Kleve, en Alemania en la región Land Schleswig Holstein.

Carlos Steigleder

Nació el 12 de Junio de 1847 en Alemania, hijo de Christoph Steigleder y Sabina Vogt.

Él sí vivió en Sunchales, aún se conserva su casa como parte del Patrimonio Histórico de nuestra ciudad, construida en el año 1885 al sureste del pueblo en la parcela 26, subparcela 11 dentro de una superficie de terreno de 2.000 m2 y 241,70 m2 cubiertos. Su estilo es neoclásico italiano. Poseía una amplia pajarera al costado, sótano (construcción indispensable para la época, ya que servía de despensa y almacenamiento con su frescura que garantizaba la conservación de los productos). Su forma es en U con habitaciones a cada costado. Al ingresar se encuentra la sala de recibo, luego el comedor. A ambos costados 2 habitaciones más, en total 4 que en el frente tienen comunicación entre ellas y sirven como dormitorios. Hacia el sur hay 2 habitaciones más, una con un sótano amplio. En el patio, aljibe para consumo de agua fresca proveniente de las lluvias. Más atrás la bomba, recurso para llenar el aljibe cuando las lluvias son escasas.

Carlos Steigleder fue Presidente de la Comisión de Fomento en 1891 y su administración fue de progreso, no creó impuestos, ya que muchos servicios estaban a cargo de la administración de la colonia. Trató de conservar las ruinas del pueblo viejo, nunca vendió las cuatro suertes de chacra, reservándolas para el recuerdo.

Falleció el 12 de Noviembre de 1891 en Sunchales, soltero, de enfermedad ordinaria tal consta en el Acta de Fallecimiento, a los 45 años.

Es copia fiel del original del 1° libro de sepelios folio 4 de la Parroquia San Carlos Borromeo de Sunchales.-

Para darle sepultura se hizo presente un Pastor de la Iglesia Evangélica de Esperanza, ya que Carlos era protestante. Los datos figuran en el Protocolo del Tomo 1, folio 139 de esa Iglesia. Actuaron como testigos y firmaron el Acta, Juan Maza (63 años) y Eugenio Atahuada (54 años).

Su hermano Cristian, quien residía en Buenos Aires, fue el heredero de las posesiones, instalándose con toda su familia. Luego será Presidente de la Comisión de Fomento durante dos períodos desde 1908.

Cuando se construyó el segundo cementerio, Cristian solicitó autorización para enterrar allí a Carlos y en un principio se lo negaron por ser protestante. En 1898 fue cedida gratuitamente una fracción de terreno en el cementerio comunal para la construcción de un panteón destinado a Carlos, por pedido de su hermano.

Sus restos descansan actualmente en el Cementerio local.

Lo llamarán fundador, don Carlos. -Estarán equivocados. Como agrimensor, yo sólo hice la mensura de las chacras y llevé los planos a Santa Fe. (Extracto del libro “Lo llamarán fundador” de Chela Lamberti)

Otra confusión en la historia de nuestra ciudad, no sólo no fue fundada como habitualmente lo escuchamos, tampoco Carlos Steigleder fue el fundador, esperemos que el artículo sirva para “corregir” algunos errores de concepto instalados en la sociedad.

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